El proceso de galvanizado es una técnica que se usa para proteger el acero de la corrosión desde hace más de 250 años. La corrosión la causa una tendencia inherente de los metales cuando son sometidos al aire y a la humedad, que tienden a volver a su forma terrenal original, normalmente un estado de mineral. Lo hacen a través de una reacción química o electroquímica con el medio ambiente.
El galvanizado consiste en la inmersión de piezas de acero en zinc fundido para protegerlas de la corrosión y potenciar su fortaleza mecánica a los golpes y a la abrasión. Muchos confunden el galvanizado con el zincado, y de hecho muchas fuentes hablan de ellos como sinónimos, pero se trata de técnicas distintas, determinadas por el uso que se le dará al material, y por eso se rigen por normas UNE diferentes.
La preparación de la superficie es un paso crítico en la aplicación de cualquier recubrimiento, ya sea galvanizado, zincado, cromado, cobreado, etc. La mayoría de los casos en los que un revestimiento falla antes de que termine su vida útil prevista, se deben a una incorrecta o inadecuada preparación de la superficie del material. La ventaja en el caso del galvanizado es que tiene un control de calidad inherente en su propio proceso, ya que el zinc no se alea en una superficie de acero sucia. En el momento en el que se observan áreas sin revestir en la superficie del material al retirarlo del baño de zinc, se puede saber que no estaba correctamente preparada y por lo tanto pueden tomarse inmediatamente medidas correctivas.
La superficie del acero que va a ser galvanizado se prepara en tres fases:
1. Desengrase o limpieza cáustica: se trata de la eliminación de contaminantes orgánicos como suciedad, marcas de pintura, grasa o aceite de la superficie del metal introduciéndolo en una solución alcalina caliente, un baño ácido suave o un baño de limpieza biológica. En el caso de que el material tenga epóxicos, vinilos, asfalto o restos de soldadura, deben quitarse mediante desbarbado u otros medios mecánicos.
2. Decapado: consiste en la eliminación de la cascarilla de laminación y óxidos de hierro de la superficie del acero por medio de una solución diluida de ácido sulfúrico caliente o ácido clorhídrico a temperatura ambiente. Puede sustituirse o combinarse con el uso de arena abrasiva o chorro de arena, chorro metálico o arena sobre el acero.
3. Fluxado: es el paso final en la preparación de la superficie para el galvanizado, con salina de cloruro de amonio y zinc, para eliminar cualquier óxido restante y a la vez proveer de una capa protectora al acero para que se formen otros óxidos en la superficie antes de la inmersión en zinc fundido.
Durabilidad y vida útil
El periodo de vida de los productos galvanizados varía de acuerdo con las condiciones ambientales en las cuales se encuentre. Haciendo referencia a condiciones ambientales extremas, estos productos, tienen una vida mínima sin oxidarse de 10 años.
Economía
Este procedimiento puede que sea el más económico para la protección de los elementos metálicos fabricados con acero, teniendo en cuenta la larga duración que esta genera.
Protección total
La totalidad de la superficie de los recubrimientos galvanizados queda recubierta tanto interior como exteriormente, debido que el procedimiento consiste en la inmersión de las piezas a proteger en un baño de Zinc fundido.
Resistencia
El galvanizado en caliente proporciona una elevada resistencia a los golpes y a la abrasión, lo cual es de gran importancia para evitar el deterioro del mismo durante el manejo, transporte, almacenamiento y montaje como lo hace el material galvanizado.
Fuente: Ferrosplanes